Un Bizcochito en San Juan



Este año cumplí los 39, para ser preciso, el pasado 28 de mayo. Ya he comenzado el conteo para los 40, que pienso celebrar en Brasil. Mientras tanto estos 39, los recibí en Florencia con la satisfacción de sentirme más guapo que nunca y tal vez, en uno de los mejores momentos de mi vida.

Por primera vez he echado libras y para alguien que siempre ha sido un esqueleto, el aumento de peso me vino de maravillas. Claro, aproveché para hacer mis pesitas, ejercicios y poco a poco eché cuerpo. Hoy por hoy, estoy complacido con mi reflejo en el espejo.

Luego de las libras, me atreví a hacer algo que tenía pendiente desde los 26 años: rasparme el coco. Desde esa edad comienzo a perder mi cabello. Luego de superar el temor a morir que me entró, aprendí que el único remedio para la calvicie era la resina o sea, la resignación. Lo aprendí, de tantas veces que me repitieron el chiste. Cruel, pero resultó muy cierto.

Luego de asegurarme que no tenía una enfermedad mortal y de medicarme mucha resignación, decidí que tarde o temprano o me raspaba la cabeza o me hacía un tatuaje. Para eso necesitaba cuerpo. Imagínate un esqueleto andante semicalvo, mejor aún, un esqueleto con un tatuaje de una cobra en la cabeza. Gracias a Dios con los 35 me llegaron las libras y comienzo a recortarme bien pegadito hasta que un buen día me pasé la navaja.

Ahora, con un cuerpo más tonificado y la cabeza rapada, tengo que reconocer quel legué a los 39 hecho un bizcochito. Marahid, una de mis mejores amigas, cree que al final de cuentas, sí tengo una enfermedad, hasta ahora no sabemos si es mortal. La bautizamos el Síndrome de Rosemarie en honor al agente portador del virus, una compañera de trabajo que en sus convulsiones se cree que todos los clientes que se le acercan están enamorados de ella. Esta enfermedad causa una exagerada autoestima en el paciente. Entre sus síntomas se encuentran alucinaciones, divagaciones, pérdida de memoria y confusión con la realidad.

Contrario a lo que cree mi querida Mara, no creo que estoy tan grave como la convulsiva Rosemarie, pero definitivamente tengo algo de sobreestima. Contrario al diagnóstico de mi querida Mara, no creo que sea una enfermedad, más bien la receta médica para llegar a los 40. Quererse mucho. Divagar con la felicidad. Olvidar lo que no nos hace reir. Aprender que cada uno de nosotros no vemos las cosas como son, las vemos como somos, como son nuestros pensamientos.

Y así me veo. Un joven de 39 años, mas guapo que nunca, que acaba de celebrar su cumpleaños en varias ciudades de Italia. Soltero por elección. Con mi propio apartamento. Bailando todos los  miércoles reggaeton y  en los fines de semana dándome mis traguitos en Tía María. Con un trabajo que amo y una familia que me adora. Con mi carro deportivo baja calzoncillos y con la seguridad de que soy Un Bizcochito en San Juan.

 

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Comments

  • 7/11/2010 10:11 AM Johnny Boy wrote:
    Saludos mi gente. Ya habran notado la diferencia en el Bizco. No se que paso, pero mi plantilla del blog desaparecio. Gracias a Dios que las entradas del Bizcochito las tenia guardadas en un documento. Tengo que comenzar desde cero y publicare todas las entradas de nuevo. Les avisare cuando sea una entrada nueva. Espero que le guste mi nueva casa con GoDaddy.com
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