El día del derrame


Hacía tiempo que no veía al Licenciado. Las visitas a su apartamento se iban disminuyendo a medida que me clavaba a todos sus amigos.

Hacía tiempo que el estudiante había superado al maestro. Usaba su apartamento de motel, cuando aún no había comprado el matadero. Allí llevé a los machos que me conectaba por Internet o en la calle. A veces lo dejaba mirar, sorprendido por mis presas de caza.

Hacía tiempo que no le hablaba de Armando al Licenciado. El me enseñó a nunca volver a tener pena de mí mismo. Por nadie. Me endureció y recibió de mí, el más despiadado rechazo.

Hacía tiempo que no tenía sexo con él. Ya no me gustaba. Me buscaba para pedirme que sólo fuera a su apartamento a abrazarlo. Muchas de estas veces, terminaba clavándolo porque ahora la pena era hacia él.

Hacía tiempo que no lo llamaba. Desesperado se atrevía a llamar a mi casa para sólo oir mi voz. Siempre terminaba cantándome un bolero.

Hacía tiempo que le negaba mi presencia. Ese día estuvo presente en mis pensamientos, lo veía en todas partes y lo confundí con mi sombra.

Esa noche lo llamé. Me contestó su ama de llaves y me dijo llorando que el Licenciado iba camino al hospital, porque había sufrido un derrame cerebral.

 

What did you think of this article?




Trackbacks
  • No trackbacks exist for this post.
Comments
  • No comments exist for this post.
Leave a comment

Submitted comments are subject to moderation before being displayed.

 Enter the above security code (required)

 Name

 Email (will not be published)

 Website

Your comment is 0 characters limited to 3000 characters.