El Tico

Todos lo miraban arrebatados por su hombría. El macho de Costa Rica tenía a mis panas bellacos. Le cayeron como buitres, en una carrera frenética para ver quién era el primero que se lo llevaba.
Desde nuestra primera mirada supe que esa carrera la ganaba yo. Los dejé que lo intentaran, mientras yo ganaba tiempo buscando par de tragos gratis. Lo ignoraba, con la seguridad que llegaría a mí.
En el medio de Tía María, por las máquinas de juegos, me planté a esperar, solito con mi trago, riéndome de mis panas, porque no se daban cuenta que el macho de Costa Rica poco a poco se acercaba a mí.
Y llegó a mí. Me preguntó mi nombre. Yo le pregunté el suyo. Terminé mi trago y le dije que lo esperaba afuera, que tenía cinco minutos para llegar de nuevo a mí.
En la acera, frente de la entrada de Tía María, lo esperé. El macho de Costa Rica apareció con toda su hombría. Me dijo que estaba de vacaciones en Puerto Rico, que se estaba quedando con su hermano, que tambien era gay. Le dije que tenía que llamar a mi casa para asegurarme que estaría solo esa noche y que le dijera a su hermano que se iba conmigo.
Antes de comprar el matadero tenía que hacer malabarismo entre moteles, el apartamento del Licenciado y mi casa en Hato Rey, cuando mis padres se quedaban con mi hermana quemando fiebre de abuelos nuevos.
Esa noche tenía la casa para mí solito y me llevé al macho de Costa Rica para mi cuarto. Me dijo que tenía pareja en su país y me enseñó que bicho era pija en Costa Rica.
No sé si fueron los tragos gratis, o lo rico que estaba ese macho, pero por mi mala costumbre de no estar preguntando, me estuvo dando pija toda la noche. Ha sido de las pocas veces que realmente disfruté que me clavaran. Me sorprendí de mi mismo por el maceteo que le aguanté.
Nunca olvidaré la imagen de cómo ese macho de Costa Rica tenía mis piernas trepadas en su espalda, levantándome el culo lo más que podía, para comérselo con toda la rabia con que se lo comió.
Nos quedamos dormidos. Nos levantó el ruido que hizo toda mi familia cuando llegaron a la casa.







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